miércoles, 22 de agosto de 2007

¿Cómo me definiría en cuanto a gustos literarios?

A ver, a ver... yo soy, ante todo, de lectura fácil.

Soy carne de best seller o, como yo digo, de "lo que lee la mayoría". Actúo mucho por las recomendaciones de mucha gente y creo que, como todos, por las recomendaciones de los que consideramos afines a nuestros gustos.

En ese tema, el Ama es una nota discordante en una sinfonía monótona y, de vez en cuando, aburrida. En resumen, la mayoría de las veces una nota inesperadamente agradable.

Me gusta enormemente la épica fantástica, pero cuando te has leído dieciocho veces El Señor de los Anillos (incluido El Hobbit y El Silmarillion), te empiezas a quedar sin material. Cuando eso ocurrió, un amigo de por entonces (Juanma, al cuál hacía años que no veía pero que me encuentro últimamente cada dos por tres) me introdujo en el tema dejándome toda una colección que tenía. Por aquel entonces, me leí:
  • La Rosa del Profeta, de las archiconocidas Margaret Weis y Tracy Hickman,
  • Dragonlance, de los que ya no recuerdo qué me leí. Creo que fueron los Preludios, los Héroes, las Leyendas y ya no sé si hay más.
  • Algunas cosillas de la colección de Los Reinos Olvidados (El espolón del Wivern y algunas cosas más).
  • Las Crónicas de Belgarath y Las Crónicas de Mallorea de David Eddings.
  • La Canción de Albión de Stephen R. Lawhead.
  • La maravillosa trilogía de El Señor del Tiempo de Louise Cooper, la cual me llevó a buscar nuevas cosas de esta escritora como Índigo (una penta, exa o heptalogía que me resultó bastante infumable).
  • Y la que me ocupa en la actualidad: La Rueda del Tiempo de Robert Jordan. La última vez que miré cómo estaban las cosas, la serie constaba de 18 libros pero no se había terminado. Los primeros libros me encantaron y, después de esos, sólo algunos tomos de la serie me han capturado completamente. Los demás los he leído como quien navega en barca por un lago tranquilo. Sin embargo, no he sido capaz de abandonar la serie por ver si los siguientes me llevaban en agitado descenso por los rápidos de un río.
Con esta última, tengo que decir algo que me jorobó bastante. Cuando ya tenía doce tomos, parece ser que el autor se ha hecho más famoso que cuando comencé, y la editorial ha decidido dejar de hacer la colección en su actual encuadernación para pasar a editarla en una encuadernación más lujosa de tapa dura. Por mí vale, pero ahora me está costando horrores encontrar los tomos que me faltan de la serie en la encuadernación de la que ya tengo quince tomos, por motivos meramente estéticos. No es que la encuadernación actual sea una maravilla (de hecho, el tono de la portada, que debería ser igual en todos los tomos, no lo es), pero ya tengo muchos en mi estantería colocaditos para alterar a estas alturas la colección. En fin... cosas de las editoriales.

1 comentarios:

J dijo...
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