jueves, 16 de agosto de 2007

Mi historia con los ordenadores

Esta es mi historia... con los ordenadores.

Sólo llegué a usar seriamente el que, a partir de ahora, llamaremos Binbros (otro de los nombres para las cosas con los que me deleita mi compañero de trabajo y amigo Manolo -algunos como fristrurcio, nombre común en su vocabulario para designar cualquier cosa-) durante mi primer año de carrera. Imaginaos, un 286 con 1 mega de memoria y 40 megas de disco duro. Imaginad lo que significa instalar un Binbros (versión 3.11, para ser más exactos) con un procesador de textos que tardaba más que la misma vida en poner una sola letra en pantalla. Imaginad lo que es hacer los trabajos de primero de carrera en eso. Pues dio su vidilla el asunto.

Para segundo, ya me compraron mis padres ("además de la luna y el sol", je, je, je) otro ordenador. Un 486DX4 a 100 megahercios. Vamos, ¡la caña!. En ese momento, me aficioné al Linux. Creo que lo que más me atraía de Linux era la dificultad que entrañaba para mí. ¿Os acordáis de eso de que no soy capaz de centrar la atención más de dos minutos?. Pues con Linux puedo centrarla mil años o más. Mientras no soluciono un problema, no paro. Aunque signifique instalar una distribución de Linux distinta.

Volviendo a lo que iba. En mi flamante 486 DX4 instalé mi primer Linux. Y eso que no disponía de lectora de CD. ¿Qué distribución era...?. ¡Ah, si!. Era la Slackware 3.0. Bueno, para mí, fueron 62 disquettes (¿os acordais de lo que eran?) interminables. Para mí, fue un intervalo de tiempo desde unas cuatro de la tarde hasta unas dos de la mañana, metiendo disquette tras diquette. Pensad en la cara que se te queda cuando te falla el disquette 60. En fin... al día siguiente me gasté los pocos ahorros que tenía en una lectora de CD que me costó una pasta pero pude instalar mi Linux.

De Linux, me cautivó el que todo era un reto. Do it yourself era el lema. Por supuesto, ahora el lema no es ese sino que, para extender el uso entre los usuarios existe la posibilidad de usarlo como el Binbros, todo gráficos y ratoncito. De vez en cuando es entretenido hacer las cosas así, pero con Linux puedes seguir haciendo las cosas como a tí te gusta. Que quieres hacerlo a lo Binbros, aquí puedes. Que quieres hacerlo a lo troglodita, como dicen algunos de mis amigos, aquí puedes. Eso es lo bueno. Hay para todos.

Desde ese entonces, abandoné Mocochof casi por completo. Digo "casi" porque uno no puede quitarse nunca del todo.

4 comentarios:

Mayte dijo...

Bueno, bueno... pues tú al menos tenías "ordenador" en primero :-D.

Nacho dijo...

Seguro que otras tenían que racanearlo de alguna compañera/amiga, ja, ja, ja.

Siempre he sido un pijo tecnológico. Al menos, he tratado de serlo y, la verdad, es que nunca lo he conseguido. Sin embargo, mis padres pensaron que era un instrumento básico en la carrera que estaba haciendo, así que...

mykelangelo dijo...

eso eso, yo hasta tercero nada!!!

y con la beca...

pues sí, todo esto me ha traido recuerdos de la carrera. en mi caso todo lo contrario, nunca he instalado linux. soy así, qué se le va a hacer! me gusta tanto revolcarme en el fango de güindous!

:P

tulkas dijo...

Pues yo primero lo hice con mi flamante MSX y su no menos flamante BSD Pascal. El 386sx con 1 mega de ram y los omnipresentes, por aquella época, 40 megas de los primeros discos duros IDE.